Derechos Humanos

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Trata de mujeres, un problema de escala mundial

La trata de mujeres es un problema que afecta a nivel mundial, hablamos de una forma de esclavitud y comercio que viola todos los derechos humanos, por considerar a las víctimas como parte de un negocio lucrativo que le permite a ciertos grupos involucrados alcanzar un poder económico incalculable.

Esta modalidad comercial practicada en todo el mundo, promueve la esclavitud y venta de las mujeres con fines de su explotación sexual. Las víctimas son sustraídas de su país de origen mediante engaños, ofreciéndoles incentivos porno económicos que les ayuden a salir de su pobreza, para que puedan dar un adecuado sustento a sus familias.

Estas mujeres una vez atraídas son llevadas a diversos países del mundo, en donde son vendidas al mejor postor. Para ellas no existe ningún tipo de consideración o privilegio, son alejadas de su hogar y llevadas a tierras desconocidas por ellas, sin recursos para su manutención y en desconocimiento del idioma.

Generalmente son personas de bajo nivel educativo y con esto caen en una completa pérdida de autoestima y dignidad, no les queda otro recurso más que someterse a las órdenes de su comprador.

Los informes de la Organización Internacional del Trabajo han indicado que la trata de mujeres maduras es una de las formas más lucrativas manejadas a nivel mundial, dentro de la cual se mueven alrededor de 32 millones de dólares cada año y la mayoría de ellas son traficadas desde los países más pobres.

Estas mujeres son jóvenes que se encuentran alrededor de los 18 y 25 años, provenientes de territorios como Nigeria, Israel, Ucrania, Moldavia, Uzbekistán, Rusia, China, Rumania, Brasil, México, Colombia, Bolivia, entre otros. Su venta es realizada con fines sexuales, explotación laboral, matrimonios forzados o sencillamente para incluirlas dentro de planes delictivos, asociados con la venta y distribución de drogas.

Perfil de una víctima de trata de mujeres

Las víctimas de trata de mujeres generalmente son personas amateur de baja escolaridad, que viven en condiciones extremas de pobreza, con carencias de vivienda, alimentos y todo lo necesario para llevar el adecuado sustento de sus familias. Muchas de ellas se dejan engañar por el ofrecimiento de nuevas oportunidades de trabajo y  una calidad de vida atractiva.

Cuando llegan al país donde son vendidas, se dan cuenta de que han sido engañadas y si no cumplen con las órdenes a las que son sometidas, muchas son amenazadas con rituales vudú que pueden ser especialmente intimidantes para algunas, de acuerdo con sus creencias culturales.

Otras sencillamente se ven obligadas a dar cumplimiento a los requerimientos de su captor, por desconocimiento del idioma, privación de alimento o por no tener la capacidad educativa para encontrar un trabajo que les permita subsistir y regresar de nuevo a su nación.

Distribución mundial

La Organización de las Naciones Unidas, estima que al menos 2,5 millones de personas son vendidas cada año; de las cuales un 80% son mujeres, sometidas a un viaje lleno de amenazas y con una serie de promesas que nunca se cumplen.

La explotación sexual es uno de los principales objetivos seguidos por los traficantes, por ser uno de los más demandados y dentro de los cuales incluyen también a niñas y niños.

Los principales destinos a los que son llevadas estas víctimas de esclavitud son países como España, uno de los que mayor tráfico maneja en Europa; Panamá, Argentina, República Dominicana, Japón, China, Chile, México, Ecuador y Emiratos Árabes.

La trata de mujeres está conformada por un gran número de redes que se desplazan por todo el mundo, algunas de estas víctimas pueden ser objeto de esclavitud aún dentro de su propio país, pero en general es un problema transnacional que beneficia a innumerables organizaciones delictivas y está devastando al mundo.

La lucha no debe cesar en contra de este delito que viola la igualdad y los derechos de los seres humanos, por lo cual es necesario denunciar este tipo de acto, tanto si eres víctima, como si conoces a alguna persona que lo esté sufriendo.